Tus plantas de cannabis necesitan agua para crecer. Parece fácil, pero ¿sabías que un mal riego es la causa más común de los problemas de salud de las plantas? Descubre cómo y cuándo regar tus plantas para evitar cualquier problema antes de que ocurra.
¿Cuánta agua necesita una planta de marihuana?
Si no se riegan con frecuencia, las plantas de cannabis se marchitan y mueren rápidamente. Puede que no lo parezca a simple vista, pero las plantas de marihuana están principalmente compuestas por agua; son un 80-95% H₂O. Necesitan esta sustancia para llevar a cabo varias funciones esenciales, como la fotosíntesis. El agua también aporta turgencia a las plantas al llenar las vacuolas (unos orgánulos especiales que están presentes en las células vegetales). Pero ¿cuánta agua necesita una planta de marihuana para crecer de manera adecuada? Al haber tantas variables implicadas en el cultivo (como el clima y el tipo de variedad), no existe una recomendación universal de riego.
A pesar de eso, la Emerald Growers Association y el Mendocino Cannabis Policy Council realizaron una encuesta[1] sobre el uso del agua entre los cultivadores de hierba. Estos profesionales utilizan una media de 4,5l al día por cada 500g de cogollos procesados tras la cosecha. En base a esto, los cultivadores pueden usar los datos de rendimiento medio que ofrecen los bancos de semillas para crear una rutina de riego aproximada.
Otros cultivadores prefieren pasar de las matemáticas y dejarse llevar por el instinto. Para ello, buscan señales de deshidratación (marchitamiento, ramas débiles, hojas decoloradas) y riegan sus plantas en consecuencia. Con el paso del tiempo, tú también sabrás cuándo tus plantas necesitan agua en función del clima, la variedad y los fenómenos meteorológicos extremos.
¿Cuánto se debe regar el cannabis?
Uno de los problemas del riego de plantas es que no es una ciencia exacta, y hay numerosas circunstancias que influyen en la cantidad de agua que se les debe administrar. Por ejemplo, a medida que las plantas crecen, sus necesidades de agua van cambiando. Pero hay otros factores más complejos que también determinan cuánto debes regar tus plantas. Vamos a analizar los más importantes:
1. Etapa de crecimiento
Las plantas de marihuana tienen diferentes demandas de riego en función de su etapa de madurez. Las pautas específicas que presentamos a continuación son aplicables para plantas maduras en vegetativo y floración. Las plántulas y los esquejes requieren mucha menos agua.
En las primeras etapas, no riegues las plantas con demasiada potencia, ya que podrían doblarse y las raíces en pleno desarrollo podrían dañarse. En su lugar, utiliza un pulverizador para humedecer suavemente el sustrato.
Espera a que la tierra se seque por completo antes de repetir el procedimiento. La rapidez con que se seque el suelo dependerá de las condiciones ambientales, pero se trata de pulverizar aproximadamente una vez cada 2-3 días.
2. Medio de cultivo
El medio de cultivo que utilices determinará en gran medida la cantidad de agua que va a retener el suelo, y el drenaje también desempeña un papel importante en la frecuencia y la cantidad con las que deberás regar tus plantas. Al cannabis le gustan los suelos ricos, aireados y «vaporosos» que están bien drenados. También hay que tener en cuenta que los recipientes de cultivo deben tener agujeros en el fondo para eliminar el exceso de agua. Las mezclas de suelo densas retienen la humedad durante mucho más tiempo, por lo que requieren de un riego menos frecuente. De lo contrario, la humedad perdurará en el suelo y provocará deficiencias de nutrientes, putrefacción de la raíz y aparición de hongos, plagas y muchos otros problemas.
Aquí tienes una forma rápida de comprobar si el agua se está drenando correctamente: si tarda varios minutos a evacuarse después de empapar el suelo, y/o si el suelo tarda más de 3 o 4 días a secarse, lo más probable es que tengas un problema de drenaje. Aunque no veas síntomas en ese momento, podrías tener problemas más adelante. En este caso, puedes añadir perlita, o algo parecido, al suelo para airearlo y mejorar su capacidad de drenaje. La perlita garantiza que el agua no permanezca demasiado tiempo en la maceta. La clave de un buen suelo, ya sea comprado o casero, es un equilibrio entre la retención de humedad y el drenaje de agua. Por lo general, esto se traduce en un suelo oscuro y rico, modificado con perlita y/u otras sustancias que proporcionen un medio saludable y eficaz para que crezcan las plantas.

3. Tamaño del recipiente
Las dimensiones de la maceta también afectarán al equilibrio entre la retención de humedad y el drenaje. Si tienes una planta pequeña en una maceta enorme, empapar todo el sustrato la ahogará antes de que tenga oportunidad de desarrollarse. Por otra parte, podrías experimentar el efecto opuesto con unas plantas gigantescas que tengan sus raíces anudadas dentro de recipientes minúsculos. Este también es el motivo por el que los cultivadores suelen plantar los plantones en macetas más pequeñas y los trasplantan a recipientes más grandes a medida que la planta crece. Una maceta pequeña hará que sea más fácil evitar regar los plantones en exceso.
4. Temperatura exterior e intensidad lumínica
Las plantas de cannabis no siempre crecen al mismo ritmo. Una planta en un ambiente frío, por ejemplo, crecerá mucho más despacio que otra en condiciones más cálidas. La intensidad lumínica también desempeña un papel importante. Las plantas que reciben más luz y calor necesitarán una mayor cantidad de agua y fertilizantes que las que crecen con poca luz y temperaturas bajas.
5. Salud de las plantas
La salud y vitalidad de tus plantas también determinará la cantidad de agua que necesitan. Si su crecimiento es lento o está atrofiado, o si la planta tiene alguna enfermedad o plaga, es probable que no necesite tanta agua como una planta sana.
¿Con qué frecuencia debes regar la marihuana?
Después de descubrir cuánta agua necesitan las plantas de cannabis, los cultivadores suelen hacerse la siguiente pregunta: ¿Con qué frecuencia debo regar mis plantas? Una vez más, todo depende de las variables que estén en juego, como la composición del sustrato, la temperatura media diurna, el clima y el estilo de cultivo (en macetas o directamente en la tierra).
Como regla general, a muchos cultivadores les funciona el sencillo método de controlar la humedad del suelo. Cuando los 2 o 3 cm superiores del sustrato estén completamente secos, la planta estará lista para recibir más agua. Dependiendo del clima y del tipo de suelo, esto podría significar una vez al día o una vez cada pocos días.
Los sistemas de riego por goteo eliminan la necesidad de regar manualmente, pero tendrás que regular el caudal durante épocas de lluvias extremas (si no cultivas bajo cubierta) o periodos de sequía, para evitar tanto el exceso como la falta de riego.
🕒 El mejor momento para regar las plantas de marihuana
El mejor momento para regar tus plantas de cannabis es temprano por la mañana, antes de que salga el sol, o por la tarde después de que se ponga. Durante el periodo de máxima actividad de la temporada de cultivo, el ambiente diurno se caldea muy rápido y el ritmo de evaporación aumenta. Las gotas de agua que quedan sobre las hojas también pueden magnificar la luz del sol y causar daños en el tejido vegetal.
Cómo saber si tus plantas están sedientas
Ya conoces los factores que determinan la cantidad y la frecuencia con que las plantas de cannabis necesitan agua, y cómo estos factores pueden ser distintos para cada una. Pero, ¿cómo sabes exactamente cuándo tienes que regar?
Estas son algunas señales de que tus plantas están sedientas:
- Plantas débiles y caídas
Si tus plantas de cannabis tienen mucha sed, languidecerán. La planta entera tendrá un aspecto débil y enfermizo que es difícil pasar por alto. El único problema es que las plantas sedientas pueden tener el mismo aspecto alicaído que las que han sido regadas en exceso. La diferencia está en que las hojas de estas últimas suelen tener un color verde oscuro y forman una especie de «garra» al ondularse y doblarse hacia abajo, por lo que la planta entera adquiere un aspecto pesado y anegado.
Si tienes algo de experiencia, sabrás diferenciarlo. La mayoría de las veces, debería resultar obvio si este estado se debe a un exceso o a una falta de riego: si el suelo está seco y no has regado en mucho tiempo, es menos probable que el aspecto enfermizo de tu planta sea debido a un exceso de riego.
Consejo: ten en cuenta que una ligera falta de riego es siempre mejor que un exceso de agua. Si riegas unas plantas sedientas pero sanas, deberían recuperar su apariencia normal en un par de horas. La falta de riego ocasional no suele tener consecuencias nefastas. El riego excesivo, por otro lado, mata a las plantas poco a poco.

- Hojas amarillas o marrones
Además de marchitarse y encorvarse debido a la falta de agua, tus plantas también podrían presentar un descoloramiento amarillo o marrón. Aunque es normal que las plantas desarrollen hojas amarillas durante las últimas semanas de la floración, una planta en etapa vegetativa no debería tener hojas secas, amarillas o marrones.
- Comprueba el suelo
Elimina la incertidumbre de tu rutina de riego con un método simple. Introducir la punta del dedo en la tierra hasta una profundidad de 5cm te proporciona un buen indicador de lo seco que está el sustrato en la parte superior. Pero no te permitirá detectar el contenido de agua en el medio y el fondo del sustrato.
En cambio, si pesas las macetas podrás hacerte una idea más clara de la cantidad de agua que queda. Puedes actuar en base a una sensación general de cómo notas las macetas en tus manos cuando están secas en comparación a cuando están saturadas. Mejor incluso, pésalas para saber exactamente cuándo necesitan un poco más de H₂O.

Cómo regar las plantas de marihuana
Hay una regla simple: ¡Riega poco, pero riega bien! En lugar de regar tus plantas con frecuencia, riégalas de forma saludable y sin empaparlas. Pero, ¿cuánta agua hace falta?
Un buen riego significa regar la tierra al 25-33% de la capacidad de la maceta. Esta cantidad de agua proporciona al sistema de raíces todo lo que necesita, sin causar acumulación y posibles problemas de hongos.
Cuando riegues, empieza por la parte central del sustrato. Deja que las raíces respiren y después riega los bordes de la maceta. De esta manera, fomentarás que el cepellón alcance los bordes de la maceta y también harás que los nutrientes que se encuentran en la parte superior del sustrato lleguen hasta el sistema de raíces en la parte inferior.
Este método proporciona la cantidad adecuada de agua, sin que se formen charcos en el sustrato. El exceso de riego crea un ambiente húmedo, un caldo de cultivo perfecto para hongos patógenos que provocan la pudrición de raíces.
- No dejes las plantas en medio del agua de drenaje
Además de tener agujeros en el fondo, las macetas deben levantar ligeramente del suelo para que se drene toda el agua y las plantas no queden en medio de esa agua sucia. Las bandejas de drenaje recogen esta agua, pero deberás deshacerte de ella inmediatamente después, para evitar que se forme un criadero de bacterias, plagas y moho.
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Cómo regar las plantas de marihuana: guía completa
Tus plantas de cannabis necesitan agua para crecer. Parece fácil, pero ¿sabías que un mal riego es la causa más común de los problemas de salud de las plantas? Descubre cómo y cuándo regar tus plantas para evitar cualquier problema antes de que ocurra.
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28 Dec 2022
Por Luke Sumpter
Regar plantas de cannabis puede parecer sencillo, pero muchos cultivadores, especialmente los novatos, cometen errores. Un exceso de riego puede generar todo tipo de problemas de crecimiento, como deficiencias de nutrientes o enfermedades, aunque proporcionarle a las plantas demasiada agua también puede afectar a su crecimiento de forma negativa.
Contents:
- ¿Cuánta agua necesita una planta de marihuana?
- ¿Cuánto se debe regar el cannabis?
- ¿Con qué frecuencia debes regar la marihuana?
- Cómo saber si tus plantas están sedientas
- Cómo regar las plantas de marihuana
- Cómo recoger el agua de escorrentía
- Cómo regar las plantas de marihuana cuando no estás en casa
- Conclusión: riega en abundancia pero no demasiado a menudo
¿Cuánta agua necesita una planta de marihuana?
Si no se riegan con frecuencia, las plantas de cannabis se marchitan y mueren rápidamente. Puede que no lo parezca a simple vista, pero las plantas de marihuana están principalmente compuestas por agua; son un 80-95% H₂O. Necesitan esta sustancia para llevar a cabo varias funciones esenciales, como la fotosíntesis. El agua también aporta turgencia a las plantas al llenar las vacuolas (unos orgánulos especiales que están presentes en las células vegetales). Pero ¿cuánta agua necesita una planta de marihuana para crecer de manera adecuada? Al haber tantas variables implicadas en el cultivo (como el clima y el tipo de variedad), no existe una recomendación universal de riego.
A pesar de eso, la Emerald Growers Association y el Mendocino Cannabis Policy Council realizaron una encuesta[1] sobre el uso del agua entre los cultivadores de hierba. Estos profesionales utilizan una media de 4,5l al día por cada 500g de cogollos procesados tras la cosecha. En base a esto, los cultivadores pueden usar los datos de rendimiento medio que ofrecen los bancos de semillas para crear una rutina de riego aproximada.
Otros cultivadores prefieren pasar de las matemáticas y dejarse llevar por el instinto. Para ello, buscan señales de deshidratación (marchitamiento, ramas débiles, hojas decoloradas) y riegan sus plantas en consecuencia. Con el paso del tiempo, tú también sabrás cuándo tus plantas necesitan agua en función del clima, la variedad y los fenómenos meteorológicos extremos.
¿Cuánto se debe regar el cannabis?
Uno de los problemas del riego de plantas es que no es una ciencia exacta, y hay numerosas circunstancias que influyen en la cantidad de agua que se les debe administrar. Por ejemplo, a medida que las plantas crecen, sus necesidades de agua van cambiando. Pero hay otros factores más complejos que también determinan cuánto debes regar tus plantas. Vamos a analizar los más importantes:
1. Etapa de crecimiento
Las plantas de marihuana tienen diferentes demandas de riego en función de su etapa de madurez. Las pautas específicas que presentamos a continuación son aplicables para plantas maduras en vegetativo y floración. Las plántulas y los esquejes requieren mucha menos agua.
En las primeras etapas, no riegues las plantas con demasiada potencia, ya que podrían doblarse y las raíces en pleno desarrollo podrían dañarse. En su lugar, utiliza un pulverizador para humedecer suavemente el sustrato.
Espera a que la tierra se seque por completo antes de repetir el procedimiento. La rapidez con que se seque el suelo dependerá de las condiciones ambientales, pero se trata de pulverizar aproximadamente una vez cada 2-3 días.
2. Medio de cultivo
El medio de cultivo que utilices determinará en gran medida la cantidad de agua que va a retener el suelo, y el drenaje también desempeña un papel importante en la frecuencia y la cantidad con las que deberás regar tus plantas. Al cannabis le gustan los suelos ricos, aireados y «vaporosos» que están bien drenados. También hay que tener en cuenta que los recipientes de cultivo deben tener agujeros en el fondo para eliminar el exceso de agua. Las mezclas de suelo densas retienen la humedad durante mucho más tiempo, por lo que requieren de un riego menos frecuente. De lo contrario, la humedad perdurará en el suelo y provocará deficiencias de nutrientes, putrefacción de la raíz y aparición de hongos, plagas y muchos otros problemas.
Aquí tienes una forma rápida de comprobar si el agua se está drenando correctamente: si tarda varios minutos a evacuarse después de empapar el suelo, y/o si el suelo tarda más de 3 o 4 días a secarse, lo más probable es que tengas un problema de drenaje. Aunque no veas síntomas en ese momento, podrías tener problemas más adelante. En este caso, puedes añadir perlita, o algo parecido, al suelo para airearlo y mejorar su capacidad de drenaje. La perlita garantiza que el agua no permanezca demasiado tiempo en la maceta. La clave de un buen suelo, ya sea comprado o casero, es un equilibrio entre la retención de humedad y el drenaje de agua. Por lo general, esto se traduce en un suelo oscuro y rico, modificado con perlita y/u otras sustancias que proporcionen un medio saludable y eficaz para que crezcan las plantas.

3. Tamaño del recipiente
Las dimensiones de la maceta también afectarán al equilibrio entre la retención de humedad y el drenaje. Si tienes una planta pequeña en una maceta enorme, empapar todo el sustrato la ahogará antes de que tenga oportunidad de desarrollarse. Por otra parte, podrías experimentar el efecto opuesto con unas plantas gigantescas que tengan sus raíces anudadas dentro de recipientes minúsculos. Este también es el motivo por el que los cultivadores suelen plantar los plantones en macetas más pequeñas y los trasplantan a recipientes más grandes a medida que la planta crece. Una maceta pequeña hará que sea más fácil evitar regar los plantones en exceso.
4. Temperatura exterior e intensidad lumínica
Las plantas de cannabis no siempre crecen al mismo ritmo. Una planta en un ambiente frío, por ejemplo, crecerá mucho más despacio que otra en condiciones más cálidas. La intensidad lumínica también desempeña un papel importante. Las plantas que reciben más luz y calor necesitarán una mayor cantidad de agua y fertilizantes que las que crecen con poca luz y temperaturas bajas.
5. Salud de las plantas
La salud y vitalidad de tus plantas también determinará la cantidad de agua que necesitan. Si su crecimiento es lento o está atrofiado, o si la planta tiene alguna enfermedad o plaga, es probable que no necesite tanta agua como una planta sana.
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Raíces sanas: la clave para unas plantas de marihuana saludables
¿Con qué frecuencia debes regar la marihuana?
Después de descubrir cuánta agua necesitan las plantas de cannabis, los cultivadores suelen hacerse la siguiente pregunta: ¿Con qué frecuencia debo regar mis plantas? Una vez más, todo depende de las variables que estén en juego, como la composición del sustrato, la temperatura media diurna, el clima y el estilo de cultivo (en macetas o directamente en la tierra).
Como regla general, a muchos cultivadores les funciona el sencillo método de controlar la humedad del suelo. Cuando los 2 o 3 cm superiores del sustrato estén completamente secos, la planta estará lista para recibir más agua. Dependiendo del clima y del tipo de suelo, esto podría significar una vez al día o una vez cada pocos días.
Los sistemas de riego por goteo eliminan la necesidad de regar manualmente, pero tendrás que regular el caudal durante épocas de lluvias extremas (si no cultivas bajo cubierta) o periodos de sequía, para evitar tanto el exceso como la falta de riego.
🕒 El mejor momento para regar las plantas de marihuana
El mejor momento para regar tus plantas de cannabis es temprano por la mañana, antes de que salga el sol, o por la tarde después de que se ponga. Durante el periodo de máxima actividad de la temporada de cultivo, el ambiente diurno se caldea muy rápido y el ritmo de evaporación aumenta. Las gotas de agua que quedan sobre las hojas también pueden magnificar la luz del sol y causar daños en el tejido vegetal.
Cómo saber si tus plantas están sedientas
Ya conoces los factores que determinan la cantidad y la frecuencia con que las plantas de cannabis necesitan agua, y cómo estos factores pueden ser distintos para cada una. Pero, ¿cómo sabes exactamente cuándo tienes que regar?
Estas son algunas señales de que tus plantas están sedientas:
- Plantas débiles y caídas
Si tus plantas de cannabis tienen mucha sed, languidecerán. La planta entera tendrá un aspecto débil y enfermizo que es difícil pasar por alto. El único problema es que las plantas sedientas pueden tener el mismo aspecto alicaído que las que han sido regadas en exceso. La diferencia está en que las hojas de estas últimas suelen tener un color verde oscuro y forman una especie de «garra» al ondularse y doblarse hacia abajo, por lo que la planta entera adquiere un aspecto pesado y anegado.
Si tienes algo de experiencia, sabrás diferenciarlo. La mayoría de las veces, debería resultar obvio si este estado se debe a un exceso o a una falta de riego: si el suelo está seco y no has regado en mucho tiempo, es menos probable que el aspecto enfermizo de tu planta sea debido a un exceso de riego.
Consejo: ten en cuenta que una ligera falta de riego es siempre mejor que un exceso de agua. Si riegas unas plantas sedientas pero sanas, deberían recuperar su apariencia normal en un par de horas. La falta de riego ocasional no suele tener consecuencias nefastas. El riego excesivo, por otro lado, mata a las plantas poco a poco.

- Hojas amarillas o marrones
Además de marchitarse y encorvarse debido a la falta de agua, tus plantas también podrían presentar un descoloramiento amarillo o marrón. Aunque es normal que las plantas desarrollen hojas amarillas durante las últimas semanas de la floración, una planta en etapa vegetativa no debería tener hojas secas, amarillas o marrones.
- Comprueba el suelo
Elimina la incertidumbre de tu rutina de riego con un método simple. Introducir la punta del dedo en la tierra hasta una profundidad de 5cm te proporciona un buen indicador de lo seco que está el sustrato en la parte superior. Pero no te permitirá detectar el contenido de agua en el medio y el fondo del sustrato.
En cambio, si pesas las macetas podrás hacerte una idea más clara de la cantidad de agua que queda. Puedes actuar en base a una sensación general de cómo notas las macetas en tus manos cuando están secas en comparación a cuando están saturadas. Mejor incluso, pésalas para saber exactamente cuándo necesitan un poco más de H₂O.

Cómo regar las plantas de marihuana
Hay una regla simple: ¡Riega poco, pero riega bien! En lugar de regar tus plantas con frecuencia, riégalas de forma saludable y sin empaparlas. Pero, ¿cuánta agua hace falta?
Un buen riego significa regar la tierra al 25-33% de la capacidad de la maceta. Esta cantidad de agua proporciona al sistema de raíces todo lo que necesita, sin causar acumulación y posibles problemas de hongos.
Cuando riegues, empieza por la parte central del sustrato. Deja que las raíces respiren y después riega los bordes de la maceta. De esta manera, fomentarás que el cepellón alcance los bordes de la maceta y también harás que los nutrientes que se encuentran en la parte superior del sustrato lleguen hasta el sistema de raíces en la parte inferior.
Este método proporciona la cantidad adecuada de agua, sin que se formen charcos en el sustrato. El exceso de riego crea un ambiente húmedo, un caldo de cultivo perfecto para hongos patógenos que provocan la pudrición de raíces.
- No dejes las plantas en medio del agua de drenaje
Además de tener agujeros en el fondo, las macetas deben levantar ligeramente del suelo para que se drene toda el agua y las plantas no queden en medio de esa agua sucia. Las bandejas de drenaje recogen esta agua, pero deberás deshacerte de ella inmediatamente después, para evitar que se forme un criadero de bacterias, plagas y moho.
- La importancia del pH a la hora de regar tus plantas
Si cultivas cannabis de forma orgánica en tierra, no necesitas preocuparte demasiado del nivel de pH de la solución fertilizante. Pero para la mayoría de cultivadores que usan fertilizantes minerales y cultivan en coco o sistemas hidropónicos, el nivel del pH del agua es muy importante.
Esto es debido a que las plantas de cannabis tienen un rango de pH muy reducido en el que pueden absorber nutrientes. Si el nivel de pH del agua es demasiado alto o demasiado bajo, las plantas serán incapaces de absorber los nutrientes, aunque estén presentes, un fenómeno que se conoce como bloqueo de nutrientes.
Cuando se cultiva en suelo, el pH del agua deberá ser de entre 6,3 y 6,8. Si cultivas sin tierra (por ejemplo, en coco) o con un sistema hidropónico, el pH deberá ser aún menor, de entre 5,5 y 6,1. Para medir el pH del agua, usa una tira o gotas de medición de pH. Si el pH es demasiado alto o demasiado bajo, utiliza unas gotas del corrector adecuado para lograr el nivel ideal.
Además, si estás añadiendo fertilizante para marihuana al agua, mide el pH después de cada riego. Esto te dará datos precisos de cómo ha influido en el suelo. También te permitirá saber si necesitas añadir más fertilizante o modificar la dosis del próximo riego.